lunes, 26 de marzo de 2018

Leche frita

Es un dulce elaborado a base de harina, leche infusionada con canela, piel de naranja o limón y azúcar a fuego lento hasta que comienza a espesar, como si fuese una pasta roux; aunque no lleva mantequilla en su origen. Una vez esté en su punto la masa, se vierte sobre un molde rectangular o cuadrado y se deja reposar unas cuantas horas o durante toda la noche, para que se asiente muy bien. Pasada las horas recomendadas, se corta en cuadraditos, se pasa por harina, huevo batido y pan rallado y se fríe en abundante aceite de girasol hasta que doren. Una vez listos los cuadraditos, se rebozan en azúcar blanco y canela molida, de textura suave que recuerda al sabor de las natillas, con superficie crujiente y dulce. De hecho en ingles este postre se llama "Fried custard", que significa literalmente: "Natilla frita".
En mi opinión, no es un postre muy complicado de preparar, aunque hay que encontrar el puntillo óptimo de espesor de la masa, que no quede demasiado blanda, ni demasiado dura; mi receta es trabajo de un montón de pruebas, hasta encontrar la perfección. Así que si seguís mis indicaciones, éxito seguro, os lo prometo!!
Tengo entendido que este postre es típico del norte de España, aunque incierto, pues muchas regiones dicen que es suya como Castilla León, País Vasco-francés, Valladolid, Palencia... Supongo que no existe una auténtica receta, ya que se presta a multitud de variantes y no voy a entrar en un eterno debate! :P 

Ingredientes:
100 grs. de harina de maíz
110 grs. de azúcar blanco
75 grs. de harina de trigo
700 ml. de leche entera
1 estrella de anís
La piel de 1/2 naranja
2 clavos de olor
Aceite de girasol (para freír)
Para rebozar:
Harina de trigo
1 huevo ecológico, batido
Pan rallado
Para espolvorear al final:
Azúcar caster
Canela molida
Elaboración:
Comenzamos infusionando la mitad de la leche con la estrella de anís, la piel de la naranja y los clavos de olor a fuego bajo, sin que llegue a hervir. A continuación retiraremos del calor y dejamos templar.
Mientras tanto, en un bol mezclar la harina de maíz, el azúcar, la harina de trigo con el resto de la leche. Luego incorporar la leche infusionada y colada, y devolver todo al cazo colocando al baño María a fuego medio y sin dejar de remover hasta espesar (para saber que la mezcla esté bien; meter una cucharilla y sino gotea, estará lista).
Rápidamente verteremos el preparado en una bandeja untada con un poco de mantequilla o aceite de girasol (yo he usado un tupper rectangular de 26x17 cm., y sale perfecto). Dejamos que enfríe por completo y metemos en la nevera como mínimo 6 h. o toda la noche para que repose y cuaje.  
Pasado este tiempo, poner una sartén con una buena cantidad de aceite de girasol a fuego medio y sobre la encimera o mesa de trabajo, desmoldar y cortamos la masa en cuadraditos. Con cuidado, pasaremos por harina, huevo batido y pan rallado y friendo en el aceite caliente hasta que doren por ambos lados. Conforme se vayan friendo, iremos colocando los cortaditos de leche frita sobre papel de cocina y así retirar el exceso de aceite de la fritura. Y en cuanto templen, pues los pasamos por una mezcla de azúcar y canela en proporción de 4 cuch. grandes de azúcar blanco por 1 cuch. de canela molida. Y a comer!!




Sugerencias: Como siempre digo, podéis hacer vuestra propia versión, aromatizando la leche con piel de limón, canela en rama, nuez moscada... y para el rebozado sustituir por azúcar moreno y le dará un punto a tostado que está para "chuparse los dedos" 

jueves, 8 de marzo de 2018

Crema de verduras de invierno

Sabéis que soy un fiel defensor de los alimentos de temporada, por eso tras la buena cosecha otoñal, toca hacer inventario en la despensa y sacar buen partido a las verduras recolectadas de la huerta para preparar deliciosas recetas.
En esta ocasión os traigo una crema de verduras de invierno. En mi opinión preparar cremas de verduras es una muy buena manera de calentar el cuerpo en los días de frío, y aportar un extra de nutrientes encabezando como primer plato para una comida o cena.

Ingredientes:
500 grs. de calabaza de la variedad "butternut" (calabaza de invierno)
1 patatas medianas (200-300 grs. aprox.), pelada y cortada en dados medianos
1/2 cebolla blanca, pelada y picada finamente
1 diente de ajo, pelado y laminado
1 zanahoria mediana, pelada y picada en dados pequeños
1 tallito de apio, picado fino
Sal y pimienta negra recién molida
1/2 cuch. pequeña de comino molido
Aceite de oliva
Agua mineral
Un chorrito de leche entera o nata para cocinar
50 grs. de queso azul danés u otro de buena calidad como Roquefort... etc
Picatostes de pan frito, para servir al final (opcional)
Elaboración:
Para preparar la crema de verduras comenzamos echando en una cazuela un buen chorro de aceite de oliva, en cuanto tome temperatura añadir en primer lugar la cebolla y cuando torne transparente, agregar la calabaza, la zanahoria, el apio y la patata dejando cocinar unos min., hasta ver que ligeramente doren (esta acción se llama caramelizar la verdura y ayudar a sacar los azúcares que contienen, para crear un fondo de sabor delicioso). Por último añadimos el diente de ajo, removiendo todo el conjunto para liberar su aroma, y salpimentaremos al gusto. A continuación cubrimos con agua toda la verdura; no os doy una cantidad exacta de agua, pues es orientativa y se puede añadir un poco más al final si veis que nos queda una crema demasiado espesa. Semitapamos la cazuela y dejamos cocinar todo el conjunto unos 20-30 minutos o hasta que las verduras estén tiernas.
Pasado este tiempo, veremos que ha menguado el líquido de la cazuela, así que será momento de agregar el trocito de queso, la cucharadita de comino molido y un poco de leche para ayudar a la batidora de mano a moler bien el preparado, hasta obtener una crema semilíquida; si veis que queda muy espesa, se puede agregar un chorrito de agua y por el contrario nos quedase muy ligera, pues dejamos un poco más de cocción hasta que tome textura.
Para servir nuestra deliciosa crema, esparcimos unos dados de picatostes de pan frito por encima y listo! :)




Consejos: ¿No sabéis cómo preparar picatostes?, aquí va mi receta: cortáis un par de rebanadas de pan del día anterior en dados medianos y freímos en una sartén con un poco de aceite de girasol y una cucharadita de tomillo seco u orégano para aportar un toque aromático. En este punto tendréis que tener cuidado y dar unas vueltas con una espumadera a los dados de pan, pues doran muy rápido, así que con un par de minutos de salteado será suficiente y tendréis listo unos picatostes de pan frito "Grosso modo". 

Nota: Habéis visto que no he puesto en la presentación de la receta los picatostes de pan, y es que hice la sesión de fotos por la mañana temprano cuando había más luz natural y hasta la noche no íbamos a tomarnos un buen tazón de esta deliciosa crema de verduras, así que no quería que quedasen demasiado mustios los picatostes si los preparaba desde por la mañana, es mejor hacer y comer, para que no pierdan el toque crujiente. 

jueves, 22 de febrero de 2018

Sopa minestrone

Hola queridos lectores/as!! Primero de todo pediros disculpas por todo este tiempo de ausencia en mi cocina mágica del blog. El pasado noviembre se fue nuestra perrita Luna por viejita y no he tenido mucho ánimo para escribir, la verdad!! Si tenéis peques de cuatro patas en casa me entenderéis perfectamente el vacío que dejan cuando fallecen. Y a finales de enero de este año, a mi padre le trasplantaron un riñón y hemos estado del hospital a casa, de casa al hospital... pero gracias al universo todo ha salido bien y ahora está recuperándose de la delicada operación.
Vuelvo con una receta más bien de aprovechamiento, una rica sopa minestrone de mi hadita Mon. Ella suele prepararla en casa en las noches de invierno y nos encanta. El Minestrone es un plato de la gastronomía italiana muy parecido a la sopa de verduras española y que puede cocinarse en cualquier estación del año, aprovechando las verduras que haya de temporada, y siempre encontrando un equilibrio de sabores. Añadiendo al final pasta de sopa o arroz y que termine de cocinarse todo el conjunto. Es muy importante que las verduras estén cortadas en dados pequeños (brunoise). La palabra "Minestra" significa en italiano "Sopa", así que Minestrone: Sopa de verduras!! :D
Esta es nuestra receta, pero como siempre os digo podéis usar las verduras que más os gusten como por ejemplo: rosetones de brócoli, daditos de coliflor, chirivía, nabo... y si usáis un mix de verduras, estad muy atentos pues los tubérculos necesitan más cocción que las verduras de hojas; respetar siempre los tiempos de cocinado.

Ingredientes:
1 zanahoria grande
1/2 bulbo de hinojo
1/4 cebolla blanca
1 tallo de apio
1 puerro pequeño (sólo la parte blanca)
Un chorrito de aceite de oliva
1 pastilla de caldo concentrado de verduras
1 y 1/2 litro de agua mineral
100 grs. de pasta para sopa (conchitas, caracolas, cabellitos de ángel...)
Un manojito pequeño de perejil, las hojas enteras y los tallos picados
Elaboración:
Vamos a empezar con el "Mise en place" pelando la zanahoria y cortando en daditos pequeños (brunoise), al igual que el resto de las verduras. Dejamos a un lado reservadas.
En una cazuela grande pondremos el agua a fuego medio junto con la pastilla de caldo y el aceite de oliva. En cuanto rompa a hervir, bajamos el fuego y añadiremos las verduras picadas, dejando cocinar unos 20 minutos o hasta ver que los dados de zanahoria están tiernos. A media cocción agregamos los tallitos picados de perejil; le dará un puntito rico al caldo.
Una vez tengamos las verduras cocinadas, será el momento de echar la pasta a nuestro gusto y dejamos cocinar unos 5 min. o según indique el fabricante, pero por lo general con este tiempo será más que suficiente para la pasta de sopa.
Justo antes de servir, espolvorear con las hojitas de perejil y a comer que se enfría!! ;)






miércoles, 11 de octubre de 2017

Tiramisú de chocolate (mi versión)

Cuando hablo de postres italianos, no podría evitar pensar en el Tiramisú; una delicia de postre, compuesto con una base de bizcochitos soletilla, humedecidos en café y licor de avellanas, todo esto alternado por capas de crema, base de yema de huevo batida, azúcar y queso mascarpone o nata y decorado con cacao en polvo o virutas de chocolate. El Tiramisú aunque es bastante moderno (no pertenece a la vieja escuela), ha sabido buscarse un hueco merecido en todo recetario que se precie. Este postre tiene su origen en la parte nordeste de Italia, concretamente en la región del Véneto con su capital Venecia. Se cuenta que en los años 50, (algunas fuentes sitúan la creación en los burdeles de la región), el presidente de la cadena de restaurante Toulá, Arturo Filippini, dijo textualmente: "Había sido efectivamente después de la guerra, cuando nos íbamos con los amigos a los burdeles de Treviso...., en estos tiempos los locales tenían cocinero... Lamaîtresse, las señoritas de compañía ofrecían a los clientes más asiduos un rico postre afrodisíaco, con estas palabras emblemáticas: Anda, toma cariño, te doy una cosa que "te tira su"... La expresión "te tira su" en italiano podría definirse o traducirse al español como "tentempié", pero no tanto como visto de aperitivo, sino como un bocado con aporte de azúcar, para recuperar las calorías perdidas durante los encuentros amatorios.
En mi opinión como siempre pasa en Italia, según dónde nos encontremos os dirán que la receta se elabora de una forma o de otra..... "En cualquier región tienen su receta original". Lo mejor de todo es que el Tiramisú es un postre que se presta a un montón de versiones y cada uno lo puede adaptar a su gusto o estilo de paladar. Aquí os presento mi versión, cambiando los bizcochos soletilla por una base de bizcocho recién horneado, bañado de café recién hecho y licor de avellana, todo montado con una mezcla de queso mascarpone, yema de huevo batida y chocolate blanco, y quien la ha probado me ha dicho que está deliciosa, así que con esto me vale!. Si os animáis a prepararla, espero que os guste!! :)

Ingredientes:
Para el bizcocho base:
150 grs. de azúcar caster
4 huevos grandes ecológicos
150 grs. de mantequilla, a temperatura ambiente
200 grs. de harina de trigo
30 grs. de cacao en polvo
1 cuch. de levadura química
1 taza de café recién hecho (250 ml.)
Para el relleno:
100 grs. de chocolate blanco, de buena calidad
2-3 cuch. grandes de leche entera
250 grs. de queso mascarpone
200 grs. de queso cremoso, para untar
50 grs. de azúcar glass
1 yema de huevo ecológico
30 ml. de Vin Santo o vino dulce
Un chorrito de licor de avellanas
Para espolvorear al final:
Cacao en polvo
Café molido
Virutas de chocolate
Elaboración:
Comenzamos con la receta, precalentando el horno a 180º C, para hornear el bizcochito base de nuestro rico Tiramisú.
Forramos una bandeja de horno de 25x40 cm. con un pliegue de papel vegetal y engrasar con un poco de mantequilla. 
En un bol mediano, mezclamos la mantequilla a temperatura ambiente junto con el azúcar, e ir añadiendo los huevos de uno en uno hasta incorporar. Luego iremos agregando la harina con la levadura y el cacao en polvo, removiendo hasta quedar una masa homogénea. A continuación, vertemos en la bandeja y horneamos unos 30-40 min. aprox. (no os preocupéis si se pasa de horneado y el bizcocho queda un poco seco, pues al final se pincela con café y el licor, aportando bastante humedad y así quedará jugoso). Retirar del horno, dejaremos templar antes de enfriar sobre una rejilla.
Una vez frío el bizcocho, lo cortaremos con un aro de emplatar o ayudando con la boca de un vaso, para formar circulitos de bizcocho y pondremos cada uno en la base de los vasos elegidos para servir nuestro Tiramisú. Podéis también montar el postre sobre una bandeja o molde rectangular, pero en mi opinión, es mucho más elegante preparar el postre en vasitos; es un bocado más personal. Una vez preparado, vamos regando con un poco de café recién hecho, el vino dulce y el licor (si lo usáis) sobre los bizcochos, hasta ver que quedan bien empapados. Dejamos a un lado reservado.
Ahora para preparar el relleno, derretimos al baño María en un cazo pequeño el chocolate blanco con la leche a fuego muy bajo, teniendo cuidado de que no se queme.
En un bol grande mezclaremos el queso mascarpone, el queso cremoso, el azúcar, la yema de huevo, un chorrito de Vin Santo y el chocolate blanco derretido de antes con la ayuda de una lengua pastelera hasta conseguir una mezcla cremosa. Colocar un poco de este preparado en cada vasito, hasta casi cubrir y dejaremos en la nevera, como mínimo 3 horas, para que tome consistencia (si os gusta crear capas, pues vais alternando entre círculos de bizcocho y un poco de relleno de queso, terminando con el relleno de queso y dejáis reposar en la nevera).
Y justo cuando vayamos a servir nuestros vasitos de Tiramisú, espolvoreamos con un poco de café molido, cacao en polvo y virutas de chocolate con ayuda de un pelador de patatas (ya os enseñé en su día como se usaba para sacar preciosas virutas de chocolate). A comer!!    



miércoles, 20 de septiembre de 2017

Otoño mágico

Otoño es una estación muy mágica; la caída de las hojas y la recolección de los alimentos para pasar el invierno. Durante esta estación encontraremos el Equinoccio otoñal el día 22 de septiembre, donde el día y la noche dura el mismo tiempo.

Durante septiembre es tiempo de fiesta para aves y mamíferos que se recuperan de la estación de cría y la temporada de muda de plumas. Es buen momento para la recolecta de frutos como reserva para el invierno. La madre Gaia es muy cooperativa, los arbustos y los árboles ofrecen sus frutos a los pájaros y demás animales, con la intención de distribuir sus semillas por todas partes.
Si tenéis la oportunidad, buscad los árboles de saúco, observar las bayas del espino rojo, las endrinas y por supuesto los frutos del bosque. Las bellotas, castañas, avellanas, setas y calabazas también entran en el menú de nuestras cocinas en muchísimas recetas.
En los ríos, los salmones emprenden su camino hacia las zonas más altas. Las golondrinas, vencejos y aviones se reunen para su épico viaje hacia el sur, en busca de tierras más cálidas. En los estanques y lagos, tened cuidado con los cisnes mientras mudan su plumaje de invierno, pues pasan bastante estrés y están un poco agresivos.
Os propongo una cosa.... Podéis crear vuestro propio compost para las plantas con residuos orgánicos de cocina como pieles de manzana o patatas... Será un delicioso abono para el jardín.

¿Qué pasa en el bosque? Las ardillas almacenan las nueces y bellotas para el invierno. Observar y fotografiar a los pájaros comiendo bayas y buscando pequeños invertebrados entre el follaje de hojarascas, o escuchad el "clics" de los murciélagos durante la temporada de apareamiento.
En octubre es el tiempo de decir adiós a los que se fueron en la migración y darles la bienvenida a los recién llegados. También es temporada de la famosa "berrea" de los ciervos machos que miden su masculinidad y enfrentan en serios combates contra otros machos, para conquistar al mayor número de hembras posibles. 
En los campos de rastrojos y humedales, podemos encontrar a los gansos que llegaron de Groenlandia, buscando lugares más templados. Las tórtolas tras un largo viaje desde Rusia y los países escandinavos se dejan caer por el sur de Europa, donde las podremos ver en campos abiertos y setos.
En esta época, veremos a varias especies diferentes de pájaros en el bosque formando bandadas para alimentarse y "charlar" entre sí con sus cantos variados, o a las ardillas rojas en la copa de los árboles recogiendo comida. En los jardines, los erizos y topillos buscan encontrar un buen lugar para pasar el invierno, y si queréis ayudar, pues amontonar una pila de tablones de madera o ramaje formando un montículo, será suficiente para que puedan encontrar un sitio acogedor en los días de frío.

Durante el mes de noviembre, la migración del otoño está casi terminada, tan sólo unos pocos rezagados que se quedaron en el lugar a pasar el invierno.
¿Qué encontramos este mes?, las hojas han dejado las ramas de los árboles y caído al suelo, pudriéndose gradualmente y restaurando los ricos nutrientes para las raíces de las plantas y árboles. Es parte de la naturaleza -muerte y renacimiento. Aunque los árboles hayan perdido las hojas, también podemos apreciar una belleza de arquitectura en los bosques y jardines; preciosos troncos y ramas desnudas. Los arbustos y árboles se preparan para los vientos y las lluvias invernales. En el bosque podemos buscar pistas y huellas de animales, será una preciosa aventura y enseñar a los peques de la casa a cocinar un poco más la naturaleza. 
En esta época, se puede oír claramente a los faisanes macho y urogallos cantar, reclamando sus territorios.

Pero aún hay un ave que queda por llegar en su camino desde el norte de Rusia, la becada vendrá con la primera luna llena de noviembre. Muchas aves habrán comenzado su migración desde los Montes de Urales, a casi 4000 km de distancia. Capaz de viajar hasta 600 km sin parar. La becada debe descansar y acumular gran cantidad de grasa corporal antes de emprender su largo viaje. Y recordad que este ave es muy difícil de ver, muy esquiva, y si os topáis con una, sentíos afortunados/as y por supuesto tan sólo observarla sin molestar.
Podremos contribuir para ayudar a los pequeños pájaros con comederos llenos de alpiste, mijo, semillas de girasol y migas de pan, o pasando unos cuantos cacahuetes por un trozo de lana con ayuda de una aguja grande y colgarlo en una rama o balcón que dé al exterior del jardín (buscad por la web cómo hacer comederos para pájaros, hay un montón de ideas muy originales). Las aves lo agradecerán, ya que ahora es bastante complicado encontrar alimentos. Y si en un rincón del jardín colocamos un gran manojo de hojas secas, será un nuevo hogar para pequeños invertebrados o lagartijas. Disfrutar del canto alegre de los pájaros al atardecer, es pura magia! =^..^=
Qué paséis un feliz y mágico otoño!! :)

Nota: Por supuesto dar las gracias a todos los que colaboraron con sus fotos para crear este artículo mágico. Muchas gracias chicos/as!! 

martes, 5 de septiembre de 2017

Polos de nectarina, yogurt y miel

Casi sin darme cuenta estamos ya terminando el verano!!! Lo comentaba con Montse anoche mientras damos un paseo por el barrio con Luna. Y desde que compré por un par de euros unos moldes para hacer polos, no he parado de preparar diferentes sabores, tantos como la imaginación me alcance.
Y unos moldes para polos creo que debería habitar en cualquier cocina, para cuando llegue el verano darles un buen trabajo.
Ahora las nectarinas y melocotones están en su punto óptimo en la huerta y es cuando hay que aprovechar y disfrutar en un montón de recetas. Este postre es super simple, pero la idea es asar la fruta en el horno para retirar parte del agua, lo que se consigue es caramelizar y su sabor se intensifica. El yogurt le aportará a la preparación mucha cremosidad y la miel evitará que los polos se cristalicen, quedando una textura más suave.
Un postre frío y cremoso, perfecto para el verano, además de saludable y si tenéis peques en casa, pues una forma divertida de comer fruta.
Con esta receta os saldrán unos 8 polos aprox.

Ingredientes:
450 grs. de nectarinas maduras (unas 3 o 4 medianas), peladas y cortadas en gajos, desechando los huesos
6 cuch. grandes de miel, divididas
Un pellizco de sal marina
3 vasitos de yogurt, natural tipo griego (125 grs. c/u)
1 cuch. de zumo de limón
1/2 cuch. de extracto de vainilla (opcional)
Elaboración:
Vamos a comenzar precalentando el horno a 180º C, y forrar una bandeja refractaria con un pliegue de papel vegetal o de aluminio. A continuación colocamos los gajos de nectarina en una sola capa y regamos con 3 cucharadas de miel y una pizca de sal. Horneamos durante unos 25-30 minutos, removiendo ligeramente para que la fruta se cocine por todos lados, hasta ver que los gajos están suaves y jugosos.
Mientras la fruta se está cocinando, en un bol grande mezclar el yogurt junto con el resto de la miel, el zumo de limón y el extracto de vainilla. Probad y sentíos libre de añadir más miel o extracto de vainilla hasta conseguir el toque que más os guste (para mí, las cantidades están super bien!). Poner el bol en la nevera para que se mantenga frío.
Cuando haya pasado el tiempo de horneado, retirar la bandeja y dejaremos enfriar. Luego pasamos los trocitos de nectarina al vaso de la batidora o del robot de cocina y moler pulsando con toques discontinuos hasta que la fruta quede como un puré con trocitos (si queréis la pulpa más fina, pues la podéis pasar por un colador, aunque la emoción está en encontraros pequeños trocitos de fruta). Luego la pulpa molida la incorporamos al bol del yogurt usando una lengua de pastelería hasta conseguir una mezcla homogénea y rellenamos los moldes de polos casi hasta el borde, junto con su palito de madera correspondiente y al congelador como mínimo 4 horas o de un día para otro (yo normalmente suelo hacer los polos por la tarde noche y al día siguiente están listos).
Cuando lo vayáis a tomar, ponéis un poco de agua caliente en un bol y sumergís los moldes hasta la mitad unos 10 segundos, retirar y con cuidado tiráis de los palitos hacia arriba, ya veréis que los polos salen sin problema. A disfrutar!!  





Consejos: Por regla general, todos los moldes de polos o paletas deberían de traer su tapa con unos pequeños orificios donde se pondrá los palitos de madera, permitiendo que no se muevan durante la congelación. Pero... ¿qué ocurre si no los trae, o son de plástico y preferís usar de madera pues son de usar y tirar?; no os preocupéis, una vez rellenos los moldes de polos, cubrir con un pliegue de papel film y en cada hueco practicarle un agujerillo con la punta de un cuchillo y metéis el palito en cada uno. El papel film evitará que se muevan y queden en el centro, así poder tomar los polos como es debido!! ;)

miércoles, 23 de agosto de 2017

Sopa de tomate con aceite de albahaca

Mi clásica receta de sopa de tomate reconfortante con un toque de albahaca, pues prepararla es fácil y está tan sabrosa! Haced vuestra propia versión usando las hierbas aromáticas que más os gusten, aunque siempre digo que la albahaca y el orégano son el complemento a los tomates.
Y si cultiváis vuestras propias verduras en huertos urbanos, y están demasiado cargadas las plantas de tomates con frutos maduros, o incluso si acabáis de conseguir en el mercado unos tomates demasiado maduros para usar en ensaladas, entonces esta receta es una gran idea para tener bajo la manga. Mientras los tomates estén bastante maduros, no importa la variedad a utilizar. Además del aceite de albahaca que os enseño es ideal para aderezar ensaladas de pasta o incluso para pizzas. 
Para conservar el aceite durante un largo tiempo, tan sólo una vez elaborado, tendréis que colar el aceite a través de un tamiz y verter en un frasco esterilizado.  

Ingredientes:
Para el aceite de albahaca:
Un manojito de albahaca fresca, las hojas enteras y los tallos picados toscamente
Sal marina
200 ml. de aceite de oliva virgen extra
Para la sopa de tomate:
2 kg. de tomates, muy maduros
2 dientes de ajo, pelados y laminados
Aceite de oliva
Vinagre de vino tinto
Método:
Ahora enseñaré a preparar el aceite aromático de albahaca, así que poner las hojitas de albahaca en un mortero junto con un buen pellizco de sal y majar hasta que las hojas liberen todos sus aromas y se haya formado una pasta verde. A continuación pasamos la pasta a una jarra pequeña y vertemos un poco de aceite de oliva, mezclando todo bien.
Para cocinar la sopa de tomate, agregamos un chorro de aceite de oliva en una cacerola grande a fuego medio. En cuanto el aceite tome temperatura pero sin que llegue a humear, añadir los tallos de albahaca y los ajos en láminas, dejando todo freír durante 1 minutos e incorporar los tomates, junto con 150 ml. de agua mineral y llevar a ebullición. Luego reducir el fuego, y dejaremos que los tomates se cocinen unos 5 minutos o hasta ver que están ligeramente rotos. Si los tomates que usáis están bien maduros, serán dulces, lo que significa que no tendréis que cocinar la sopa demasiado tiempo: con unos 20 minutos será suficiente.
Pasado este tiempo, retirar la sopa del calor, regamos con un chorrito de vinagre de vino tinto y cuidadosamente vertemos el preparado en el vaso de la licuadora de mano, y molerlo hasta conseguir una textura suave.
Justo para servir nuestra deliciosa sopa de tomate, verter en cuencos individuales y regaremos con una cucharada de aceite aromático y espolvorear con las hojas de albahaca por encima. 




Sugerencias: No os quedéis con la única versión de la sopa de tomate, pues también en casa la tomamos fría y es un entrante refrescante para abrir una cena de verano!